El negro futuro de las universidades públicas que define el Acuerdo por lo Superior 2034

Jorge Aristizábal Ossa*

En agosto de 2014, luego del supuesto “Diálogo Nacional por la Educación Superior” impulsado por el Ministerio de Educación, se publica el “Acuerdo por lo Superior 2034”, por el Consejo Nacional de Educación Superior, CESU. Se presentó como una “Propuesta de política pública para la excelencia de la educación superior en Colombia en el escenario de la Paz”. 

Tal propuesta de política pública fue el resultado de los consensos obtenidos entre todos los integrantes del CESU, donde la presencia de las instituciones oficiales, universidades e instituciones técnicas con sus rectores (4), es mínima, frente a la presencia de las IES privadas (4) los gremios económicos (2), los estamentos profesoral y estudiantil (2) y los entes gubernamentales (5) (Ministerio de Educación, Icfes, Colciencias, DNP, Comunidad académica) para un total de 17 integrantes y tres o cuatro invitados. El hecho es que hubo consenso en torno a 10 puntos que son los llamados Problemas Nodales. Lo que no se dice ni se explicita en el documento es la existencia de desacuerdos en torno a la financiación de las universidades públicas y los montos de los aportes estatales, la desfinanciación laboral y estructural, la autonomía, el gobierno universitario, la democracia, las categorías docentes, etc. En estos temas no hubo consensos por la disparidad de posiciones que se enfrentan allí.

El tema del presente escrito no es el analizar los problemas nodales, “Capítulo 4. Los 10 temas propuestos para estructurar el sistema”, con sus 132 problemas agrupados en los 10 temas, ni sus propuestas de solución, “Capítulo 5. Hacia un sistema de educación superior pertinente y de calidad para todos”, con sus 136 propuestas de solución o lineamientos como los llama. El centro de esta intervención se encuentra en el Capítulo 6, “Plan Estratégico y Prospectivo al 2034: una hoja de ruta para el corto, mediano y largo plazo”. Allí se plasma lo que el CESU y el Gobierno quieren que sea la educación superior en el año 2034, y por lo que veremos no es nada bueno. Es un negro futuro.

En este capítulo se hace un análisis o estimativo de tres escenarios posibles para el año 2034: El escenario uno (1), pesimista: las condiciones se deterioran, El escenario dos (2), intermedio: vamos por buen camino y El escenario tres (3), apuesta: transformación educativa superior. El parámetro utilizado para definir el escenario objeto de estudio es la cobertura educativa. Para el año 2014, en los que se basa el estudio del CESU, la cobertura de educación superior en todos sus niveles se establece en el 50% de la población en edad de acceder a ese nivel educativo, los jóvenes entre 16 y 25 años de edad. Con un total de matrícula de pregrado de 2.178.444 distribuidos en 1.370.682 en matrícula universitaria y 807.762 en técnica y tecnológica, se tiene una distribución del 63% de matrícula universitaria y 37% de técnica y tecnológica. En el escenario pesimista en el año 2034 se tendría la misma distribución, lo que se considera negativo. Veamos, en palabras de ellos, lo que significa este escenario que es una buena radiografía de la situación actual: “Dado que decrece la calidad, los programas no son pertinentes, no hay inclusión social, hay poca participación de las regiones, existen dificultades para la financiación y el sostenimiento del modelo y la estructura de gobernanza presenta poca representación de los estamentos de la comunidad universitaria. Hay dificultades para dinamizar la movilidad saliente de docentes, estudiantes e investigadores y el país no es visto como un destino académico por parte de los potenciales estudiantes residentes en el extranjero”.

Conviene hacer aquí una aclaración y una denuncia: tanto la Ministra de Educación de los anteriores gobiernos de Uribe Vélez, Cecilia María Vélez White, como la actual  de los dos mandatos de Juan Manuel Santos, Gina María Parody d´Echeona, recorrieron el país y divulgaron a los cuatro vientos que la pirámide educativa en Colombia estaba invertida. Que la tendencia mundial y en los países desarrollados era una pirámide donde la educación universitaria era una minoría y la educación técnica y tecnológica la mayoría. Pregonaban, y se sigue pregonando, el fomentar y aumentar la educación técnica y tecnológica y desestimular la universitaria para ponernos a tono con los países desarrollados. Pues esto no es cierto. Si miramos esa distribución en distintos países encontramos lo siguiente respecto de la educación universitaria vs la técnica y tecnológica: Estados Unidos 74/24, Bélgica 48/50, España 83/13, Francia 72/25, Reino Unido 74/22, Suecia 89/6 y Suiza 71/21. (Ver “Complejo de superioridad (La política pública para la educación terciaria). La gran falacia“. Múnera y Mora. Datos de la Unesco). En Colombia, 63/37, la pirámide no está invertida y lo que busca esta meta es facilitarle al capital monopolista nacional y principalmente al extranjero, una mano de obra barata y capacitada para darle cumplimiento a los Tratados de Libre Comercio firmados con 13 o 14 países y principalmente con los Estados Unidos y evitar el desarrollo en nuestro país de una ciencia y una tecnología al más alto nivel que le compita a los monopolios transnacionales, manteniendo la producción nacional a un bajo y atrasado nivel para que siga comprando, como hoy lo hace, una masiva producción extranjera.

Volvamos a los escenarios. En el escenario intermedio en el año 2034 se alcanza una cobertura del 70% con una matrícula de 3.087.094 estudiantes con 1.234.838 en educación universitaria y 1.852.256 en la técnica y tecnológica para una distribución 40/60. Aclaro y ratifico que buscan que la matrícula universitaria en 20 años sea menor que la actual pues se pasa de 1.370.682 a 1.234.838 cupos, una disminución de 135.844 cupos equivalente al 10% de la actual o a una cobertura universitaria del 90% de la de hoy, mientras que la técnica y tecnológica aumenta de 807.762 a 1.852.256, un aumento de 1.044.484 cupos equivalente a un crecimiento del 129%. El CESU y el gobierno están programando que en 20 años las universidades tanto públicas como privadas disminuyan su cobertura en un 10%. Esto es un mal síntoma.   

Pero analicemos el escenario ideal para ellos, el que llaman de “transformación educativa superior”. Para el año 2034 la cobertura bruta de la educación superior será del 84% con una matrícula de 3.900.627 estudiantes de pregrado distribuidos en 1.365.219 en universidades y 2.535.408 en instituciones técnicas y tecnológicas, alcanzando la relación 35/65, es decir, invirtiendo la llamada pirámide actual. Las universidades disminuyen su oferta actual en 5.463 cupos, un 0.04% permaneciendo de hecho estancadas respecto a la oferta de nuevos cupos. El crecimiento se verá en la educación técnica y tecnológica que aumentará su oferta en 1.727.646 cupos respecto al actual, un crecimiento del 214%. Congelar la matrícula universitaria y más que duplicar la oferta de educación técnica y tecnológica, es el escenario ideal para el CESU y el gobierno. Esto lo consideran una transformación educativa. Invertir la pirámide actual favoreciendo no el verdadero conocimiento sino la capacitación laboral para el trabajo.

Pero no para ahí la cosa. En los escenarios 2 y 3 (coberturas del 70 y 84%), se parte del criterio de redefinir la tipología de las IES, así:

 

  1. a) Universidades Integrales o de alta complejidad, que trabajan todas las áreas del conocimiento con oferta de programas de ciclo universitario, maestrías, doctorados y postdoctorados, doble titulación, y las,

           b) Universidades Especializadas para solo alguna(s) área(s) del conocimiento (salud, ingenierías, artes, sociales, administración, etc.).

       2. Politécnicos o IES tecnológicas con formación de nivel técnico laboral, técnico profesional y tecnológico. Se forman por integración o fusión de diversas instituciones.

 

Se parte del criterio de que ambas tipologías dispondrán de tecno-estructuras e infraestructuras compartidas y también compartirán recursos y capacidades; un modelo de financiamiento sostenible que inyecte recursos a todas las IES con criterios de equidad. Se especifica que las universidades tendrán un papel protagónico en la oferta de la formación técnica y tecnológica.

Más claro no canta un gallo: las universidades públicas deben compartir todo lo que tienen con las universidades privadas y los politécnicos, incluido el presupuesto oficial. Privatización se llama esto. Y además deben promover la formación técnica y tecnológica, lo que es un cambio de su vocación o minimización de su papel de avanzada. Para la Universidad de Antioquia tal vez esta formación técnica y tecnológica no juegue mucho por ser una de las más avanzadas del país, pero si lo será para las universidades públicas de provincia. Su lento languidecer.

Para alcanzar la cobertura esperada en los escenarios 2 y 3, el Acuerdo por lo Superior 2034 establece que se requieren muy buenos recursos financieros que superen la baja inversión estatal actual. Y para ello propone diferentes iniciativas que apuntan a la autofinanciación de las IES públicas y a la financiación estatal de las privadas. No otro significado tienen los fondos especializados, las bolsas concursables, la sostenibilidad como preocupación central de una política pública, el compromiso de los entes territoriales -para descargar en ellos la financiación estatal central-, un sistema tributario que sea fuente de recursos, el impuesto a los egresados y las “nuevas formas creativas, crecientes y sostenibles de financiación”.

Para la autofinanciación de las universidades oficiales se promueven las fuentes “alternas de recursos” tales como las asesorías, las consultorías, la investigación contratada, las patentes, la venta de servicios, la educación continuada, las donaciones, las fundaciones, las alianzas con el sector productivo y la gestión de relaciones internacionales. De este tipo de fuentes alternas solo tienen posibilidades de ellas las universidades más grandes de las principales ciudades capitales de departamento; las de provincia están condenadas.

Para las IES y universidades privadas están las iniciativas que desde 2006 han tratado de implementar en el país para favorecer la presencia de universidades extranjeras, así: No discriminación a las IES privadas nacionales y a las extranjeras que se vengan a prestar el “servicio” de la educación superior en Colombia. Para muestra, un botón: En el Capítulo 5, el de los 136 lineamientos, en el tema 10 de “Sostenibilidad financiera del sistema” al presentar las posibles soluciones, se proponen las nuevas fuentes con destinación específica, los fondos especializados, las bolsas concursables, las regalías para investigación e innovación, la retribución de los egresados o impuesto a los egresados, y textualmente en el Lineamiento 136, el último:

 Para las IES privadas:

136. Se debe contemplar un nuevo modelo de financiamiento de las IES privadas que contemple la posibilidad de establecer mecanismos que permitan arbitrar recursos en condiciones favorables para sus necesidades de inversión, así:

 

a)   El Ministerio de Educación, a través de la Financiera de Desarrollo Territorial, FINDETER S.A.l, establecerá líneas de fomento de tasa compensada para financiar grandes inversiones de infraestructura física y tecnológica y de dotación.

b)   El Ministerio de Educación, a través del Fondo Nacional de Garantías y del FODESEP, entre otras, establecerá un fondo de garantías para respaldar los créditos de las IES privadas destinados a inversiones que fortalezcan la calidad de las instituciones. Este fondo se nutrirá con recursos de las mismas IES privadas y del PGN (Presupuesto General de la Nación).

c)    Se propone la transformación de FODESEP, para fortalecer su rol actual de financiador de las instituciones públicas y privadas.

d)   Los programas de fomento, dirigidos desde el Viceministerio de Educación Superior, tendrán líneas específicas para el fortalecimiento de las instituciones privadas”.

 

Ese último lineamiento propone la cofinanciación directa del Estado a las IES  privadas dando cumplimiento así a lo establecido en el TLC Colombia-Estados Unidos de garantizar la presencia comercial de universidades privadas norteamericanas y el trato nacional.

¿Habrá gratuidad de la educación superior? ¿O matrícula cero como lo llamó la MANE? En el año 2034, en el escenario ideal, con una cobertura del 84% de la población joven, esperan que el 49% de la matrícula de pregrado y posgrado utilice el crédito educativo. La mitad del estudiantado estará utilizando el crédito educativo, cerca de dos millones de estudiantes. Hoy tenemos un total 276.000 créditos estudiantiles, en un 90% de las universidades privadas, lo que es un crecimiento del 1168%. ¡Qué gran negocio para el capital financiero! Nada de gratuidad de la educación.

El Acuerdo por lo Superior de agosto de 2014 establecía que en unos pocos meses vendría la segunda parte con el proyecto de ley que se presentaría en el Congreso de la República para implementar toda la política pública establecida en los 136 lineamientos; así lo establecen los cronogramas anexos insertos en el texto original. El asunto es que el tema es de tan grave y lesivo contenido -revive el proyecto de reforma total de la Ley 30 de Juan Manuel Santos que tumbó la MANE en el 2011-, que ante el temor de una nueva movilización estudiantil y profesoral, la táctica gubernamental ha sido ir, poco a poco, con decretos, introduciendo dichos cambios. Caso del Decreto 1740 de Inspección y Vigilancia, para meter en cintura a las universidades oficiales, que estaba programado en el Acuerdo por lo Superior, como el Programa Ser pilo paga, para favorecer a las universidades privadas entregando recursos estatales que niegan a las públicas. Y vendrán más.

En los 20 años de lapso temporal que se ocupa el Acuerdo por lo Superior 2034, no se compromete el Estado a fundar o crear, así sea una sola universidad pública. Toda la iniciativa se la deja al sector privado con el apoyo estatal. Nuestro país en esa fecha habrá superado los 60 millones de habitantes y desde ya se los abandona a la voracidad del capital financiero y de las instituciones privadas. Negro futuro nos espera sino reaccionamos en defensa de la educación superior pública, de la financiación estatal adecuada y oportuna, del bienestar universitario, incluida la matrícula cero, del gobierno universitario de los estamentos y de la promoción de los saberes más avanzados de todas las áreas del conocimiento.



* Ingeniero Químico, profesor de la Facultad de Ingeniería, Universidad de Antioquia. Secretario de Asoprudea.

Aristizábal Ossa, J. (2016). El negro futuro de las universidades públicas que define el Acuerdo por lo Superior 2034. Lectiva, (26), 177-181.

 

Únete a nuestro boletín

Registrate para recibir información acerca de nuestras actualizaciones, noticias y eventos.

Hay 34 invitados y ningún miembro en línea